Sin cicatrices y sin completar el duelo… ¡No al terrorismo!

Lo que está pasando en el mundo del siglo XXI -lejos de ir a menos está yendo a más- hechos basados en el egoísmo, el fanatismo, el odio, el resentimiento, todos ellos sentimientos tan negativos po…

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Sin cicatrices y sin completar el duelo… ¡No al terrorismo!

Lo que está pasando en el mundo del siglo XXI -lejos de ir a menos está yendo a más- hechos basados en el egoísmo, el fanatismo, el odio, el resentimiento, todos ellos sentimientos tan negativos podrían borrarnos de la faz del planeta.

Ya sea que veamos los actos terroristas como una herida o como una pérdida, asumamos si la secuencia de estos actos, nos dejan lugar a que nos recuperemos.

Si lo vemos como una herida: la herida está abierta sin tiempo para que eche cicatrices. Nos quedamos en la primera fase de cicatrización, con la inflamación producida por el golpe y, ya estamos recibiendo otro golpe contundente, punzante o punzo cortante, que nos deja en carne viva. No hay tiempo para que las bacterias fagociten y se eliminen, tampoco los tejidos vivos de la humanidad pueden producir el “colágeno” requerido, no han surgido los suficientes “fibroblastos”… menos podríamos soñar con la contracción de la herida hasta que casi no quede huella.

Si lo vemos como una pérdida, tendríamos que preguntarnos ¿Se puede vivir en duelo continuo? Para los psicólogos que estudian el fenómeno del duelo (que se produce cuando perdemos a alguien o algo que queremos, que necesitamos, que nos da seguridad, alegría, ganas de vivir) aquel tiene que pasar por varias etapas. No hay plena coincidencia en toda la secuencia, pero, lo básico sería superar: la negación, la ira, la negociación, el dolor emocional y finalmente alcanzar la aceptación. Los actos de terrorismo, son atentados contra toda la humanidad, suceden día tras día, en diferentes países del mundo, lo que tampoco nos deja completar el ciclo.

Tenemos que implicarnos en la lucha contra el terrorismo. Para ello debemos dejar de lado, nuestra habitual indiferencia con lo que nos rodea. Nuestra comodidad de que otros harán el trabajo de proporcionarnos seguridad.

Si observas actos sospechosos, sabes que hay pensamiento radical, planes para golpear: No calles. Hagamos que las heridas cierren y el duelo termine. Nos necesitamos sanos física y psicológicamente para hacer frente a otras amenazas comunes y, propiciar mejores oportunidades para todos/as.

Recordad ¡Amor con amor se paga! pero en esto, no vale extrapolar: ¡Odio no se paga con odio!

(Fuente de la imagen: http://www.toonpool.com/cartoons/Terrorism_29168, en google.es) Leer más “Sin cicatrices y sin completar el duelo… ¡No al terrorismo!”

Oxfam Intermón advierte que el acuerdo de la UE – Turquía mercadea con las personas

ONG que trabaja en desarrollo, acción humanitaria, comercio justo y sensibilización, con el objetivo de erradicar la injusticia y la pobreza. ¡Haz un donativo!

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“Tengo 8 años y estoy bajo custodia compartida”

A partir de un evento llevado a cabo en noviembre 2015, la Asociación de Mujeres juristas Themis hizo público un análisis de las resoluciones judiciales que se dictan en los procedimientos en los juzgados de violencia sobre la mujer, detectándose que las medidas de protección hacia los y las menores, como son la suspensión del régimen de visitas y la retirada de patria potestad, no se están adoptando, ni en los procedimientos civiles ni cuando se adoptan las órdenes de protección, salvo en casos excepcionales.

Del análisis hecho, me quedo con la síntesis sobre cómo afecta la violencia a los menores:

1) Condiciona su bienestar y su desarrollo,

2) Les causa serios problemas de salud,

3) Los convierte en instrumentos para ejercer dominio y violencia sobre la mujer, y

4) Favorece la transmisión intergeneracional de estas conductas.

Como corolario de lo anterior, la exposición de los menores a la violencia de género, en el hogar, lugar en el que deberían estar más protegidos, los convierte también en víctimas de la misma. De ahí que, la custodia compartida no es la solución.

Me parece que es tiempo de dar mayor protagonismo a los niños y las niñas. Ellos/as son las fuentes directas de información de las situaciones que viven y sufren. Su cuerpo, su conducta, su metabolismo, su sueño, su actividad, su salud, habla y, a veces, hasta grita, lo que están soportando.

Cuando estén en capacidad de expresar lo que sienten, hemos de ser conscientes de que no les será fácil “etiquetar” lo que viven. Pero algo, sí debiera cambiar desde ahora: el nombre de esa institución que estigmatiza, que hace que la vida sea un vaivén de inseguridad, miedo y frustración.

¡Tengo ocho años y estoy bajo custodia compartida! ¿A que suena mal?

¿A quiénes se custodia? (Custodiar) A quienes necesitan “vigilancia”, “observación”, a quienes pueden escapar. Creo que más de una/uno podrá hacer una propuesta que actualice el derecho de niños/as a vivir en paz y que haya personas que le aseguren bienestar y desarrollo y que no tenga ese nombre horripilante.

Oxfam Intermón pide al Congreso que exija el bloqueo del preacuerdo entre la UE y Turquía

Salir huyendo de una espantosa realidad, tan solo iluminada por el fuego de artillería o por un sol que ya no se anima a brillar porque pone al descubierto a más víctimas potenciales; con la melodía constante y monótona que producen derrumbes, bombazos, explosiones, sirenas que suenan sin cesar; con la fragancia a muerte y enfermedad; con el tacto adormecido, manos y cuerpos dolientes que no saben más qué hacer, de dónde obtener lo necesario para sobrevivir cada instante… todos, absolutamente todos los sentidos, saturados de desesperanza y que se te cierren todas las puertas… ¿Puede haber algo más inquietante? Francamente, creo que no.