¿Qué nos trae el 2016?

Para quienes el desconcierto de lo que pasará en las próximas semanas y meses en el escenario político en España, va en aumento, debo deciros: No os estáis solos. Cada día somos más los que nos preguntamos si hicimos bien o mal y, sobre todo, quisiéramos tener idea de hacia dónde nos llevará esta nave llamada país.

Gran parte de quienes participamos en las elecciones del 20D, sabíamos que el tablero político bicolor en España, que daba espacio a dos jugadores ha sido reemplazado por otro que se asemeja más al tablero de parchís que da espacio a cuatro jugadores.

Nos habíamos acostumbrado al Tablero de Ajedrez, sus dieciséis piezas por lado, a la capacidad de movimiento de cada ficha en las 64 casillas, a sus límites, jerarquía, a su color contrastante, diferente valor, a las reglas que decían cómo debían darse los primeros y últimos movimientos, para qué servían los peones y hasta dónde llegaban los reyes.

No creo que justo antes del 20D, estuviéramos presenciando una partida de ajedrez caracterizada por las jugadas más inteligentes y, la previsión del movimiento del contrario que nos pusiera ante Fisher, Karpov, Kasparov o Capablanca. Si bien el juego parecía limpio y los tiempos se respetaban, las estrategias y tácticas, de esconder fichas, cambiarlas por otras, provocó que se quisiera patear el tablero.

El nuevo juego político, es multicolor, pero tampoco debe reducirse a una partida de parchís, donde se lanzarían dados, según el turno, y se avanzarían casillas para llegar a la meta, dejando los resultados a la suerte. Y, que el primer ganador, se desligue de lo que quede del juego para los que tienen menos suerte o mala suerte.

Lo que ha quedado de manifiesto es que conformamos un tejido social con enorme diversidad, con diferentes intereses, con decisión por ser escuchados, con ganas de que nuestras fichas no pesen diferente no valgan menos que las que tiene corona, las que pueden saltar, los que pueden enrocarse, o los que avanzan por ser quienes son.

Creo, que una de las cosas que más aclararía el país que se quiere, sería cambiar la forma de cómo se asigna los escaños, es decir, cómo se concreta la representación política. Para ello, os invito a informarse de algo aportado por Granada sobre el sistema electoral. Os dejo el enlace que puede limpiar el camino:

http://www.ugr.es/local/sistemaelectoral

¡Qué el 2016 nos traiga mayor y mejor Democracia!

¿Igualdad sin Oportunidad?

Hoy 16 de diciembre de 2015 las mujeres que aún no han decidido su voto para el próximo 20D, o aquellas que han decidido abstenerse de emitirlo (porque el proceso electoral con toda su parafernalia no es lo que esperaban) tienen que pensar si la ansiada Igualdad de Oportunidades e Igualdad Efectiva de Género se está quedando sin oportunidades.

Me explico: Ha quedado demostrado en los últimos sondeos de opinión pública que las mujeres tenemos que inclinar la balanza. Dependerá de nuestro voto, la conformación del panorama político de los próximos cuatro años. Es decir, tenemos una enorme oportunidad y una gran responsabilidad para con la igualdad efectiva de género.

Oportunidad, porque todos los partidos políticos que participan de este proceso electoral han aceptado que el pacto social de 1978 tiene limitaciones y que no cede más ante las necesidades actuales, en especial, ante las exigencias de la igualdad de género. No podemos seguir dependiendo de acciones positivas que nos incluyan en el orden constitucional preexistente que es androcéntrico (en el que no fuimos sujetos constitucionales).

Responsabilidad, porque debemos hacer escuchar nuestras voces, debemos reflejar en nuestro voto que no estamos dispuestas a esperar otros cuarenta años para que se recoja el Pacto Social por la Igualdad. Pero no cualquier igualdad, sino la de género, aquella que respeta la diferencia y la diversidad, aquella que establece justicia y equilibrio para tod@s sin distinción.

Este 20D acude a votar, infórmate sobre lo que proponen en materia de igualdad efectiva. Que no te cuenten cuentos y, sobre todo, que no te emplacen las próximas generaciones porque empeñaste su presente y porque no están en condiciones de afrontar los desafíos que ofrecerá el mundo en 20 ó 30 años.

Dale oportunidad a la Igualdad.

Contra la Corrupción

En América Latina, de donde provengo, la Corrupción ha sido un Cáncer agresivo, cruel, mutilador, que nos ha dejado más de una vez en la unidad de cuidados intensivos, con una sociedad doliente, sin morfina que palíe sus crisis económicas inacabables, su falta de oportunidades, su pobreza extrema.

El coraje y la valentía ciudadanas se nutrieron a sí mismas (a pesar de su hambre y penuria físicas) volviendo a las bases filosóficas de la Democracia y la Ética: A la necesidad de redefinir ese Estado que decía representarlos y que ni lo hacía, o de hacerlo, lo hacía mal. Fue necesario redefinir “lo público”.

Los albores del siglo XXI trajeron la decisión de acoger el Derecho a Acceder a la Información Pública, como una necesidad de la dignidad colectiva, como una medicina contra la Corrupción. Y, es que la Cultura del Secretismo, en la que nos hemos desenvuelto, es propicia a la corrupción y solo acceder a la información pública nos permitirá una gestión estatal mucho más transparente.

El derecho a acceder a información pública, es una herramienta de transparencia de la gestión estatal que solo debe tener por límites la seguridad nacional y la intimidad personal. Perú fue uno de los primeros países en acoger el derecho a pedir información pública sin dar explicaciones sobre los motivos por los que se solicita. Incluso se cuenta con la Acción de Habeas Data que garantiza su ejercicio.

No puedo decir que ésta haya acabado con el cáncer metástico, pero el Acceso a la Información Pública sirve cada día para actualizar el tratamiento, para mantener con vida y esperanza al enfermo. Los representados conocen qué mal los afecta y hacen todo lo posible por seguir, vigilar y tomar cuentas a quienes los representan.

América Latina importó muchas instituciones y funcionamiento de la democracia europea y ahora creo que ha llegado el momento de ver qué se ha venido haciendo contra la Corrupción en otras latitudes. Es hora de redefinir “lo público”, lo de todos y todas, de abolir la Cultura del Secretismo.

Preparándonos para elegir

Elegir a personas que nos representen es una tarea cada vez más difícil. En especial, si son quienes van a tomar las decisiones que influyan en nuestra vida y en la vida de nuestros seres queridos por un término vital que puede ser determinante y que puede significar la diferencia entre la realización o la frustración, la salud y la enfermedad, el progreso o el retroceso.

Cuando optamos por una u otra candidatura no estamos echando la moneda al aire, para ver si sale cara o cruz, cuando elegimos un candidato estamos comprometiendo nuestro futuro. Esto no es una exageración: Se compromete el futuro, porque lo que pase los siguientes cuatro años influirá en el resto de nuestros días, aún sin quererlo, o esforzándonos porque las cosas vayan de distinta manera.

Se dice que el aleteo de una mariposa puede provocar efectos en otro lado del mundo, cómo no va a influir que vayamos o dejemos de ir a votar en las próximas elecciones, cómo no va a influir que tomemos una u otra opción. 

Para votar necesitamos hacer un acto de memoria, sobre lo vivido, uno de objetividad sobre lo estamos pasando y uno de expectativa sobre lo que esperamos con buena voluntad que  suceda en nuestra vida y en nuestra sociedad.  

Os animo a ponerle ganas, leamos las propuestas de uno y otro, repasemos la realidad en diálogo abierto y sin prejuicios y que elijamos bien.

El Género y el condicionamiento social

Hay una serie de aspectos de nuestro organismo que no podemos modificar a nuestro gusto y parecer, es decir, son como son: los latidos del corazón, los reflejos, los movimientos de mis pulmones, etc. En cambio, el cómo vivimos y nos comportamos pasa por una serie de filtros de comprensión, interpretación, valoración, de cómo creemos que es el mundo y cómo debemos ser nosotros.

La masculinidad y la feminidad son aspectos que han condicionado a las identidades de las personas. Somos “iniciados/as” desde muy pequeños/as en patrones de lo que es ser hombre o mujer, incluso hemos llegado a emplear los avances científicos para que esa “construcción social” comience antes de nacer.

Cuando ya enterados del “equipamiento” que trae el nuevo ser, empezamos a hablarle y llamarle de “princesa” o “campeón”, elegimos los colores que habrá de tener su habitación, las texturas, el arte que rodeará esos ojos que se abren a la vida. Se elegirá la ropa que ha de usar, qué nutrición le conviene más, los ejercicios y entretenimientos que son “adecuados” y, así, un largo etcétera que no termina sino cuando morimos. Hasta nuestro ataúd será elegido con un toque masculino o femenino.

Ese condicionamiento social, que hoy llamamos “género”, es lo que ha influido en que un colectivo humano que equivale a la mitad de la población, tenga más o menos oportunidades en la vida, asuma más obligaciones respecto de la vida doméstica, tenga ocupaciones diferentes. Para romper con ese condicionamiento, vea nuestra sección consejos para la igualdad efectiva ¡Cuánto antes mejor!.